Teócrito. Idilio III «El cortejo»

Teócrito (Θεόκριτος – ca. 310 a.C. – ca. 260 a.C.)

Κωμάσδω ποτὶ τὰν ᾿Αμαρυλλίδα, ταὶ δέ μοι αἶγες
βόσκονται κατ᾽ ὄρος, καὶ Τίτυρος αὐτὰς ἐλαύνει.
Τίτυρ᾽ ἐμὶν τὸ καλὸν πεφιλημένε, βόσκε τὰς αἶγας,
καὶ ποτὶ τὰν κράναν ἄγε Τίτυρε, καὶ τὸν ἐνόρχαν
5 τὸν Λιβυκὸν κνάκωνα φυλάσσεο, μή τι κορύψῃ.

Voy entonar una canción para Amarilis, las cabras me pacen en el monte y Títiro las guía. Títiro, bien amado para mí, apacienta las cabras, y lléva(las) a la fuente, Títiro, y vigila el macho cabrío, el libio amarillo claro, que no te embista.

̂̓Ω χαρίεσσ᾽ ᾿Αμαρυλλί, τί μ᾽ οὐκέτι τοῦτο κατ᾽ ἄντρον
παρκύπτοισα καλεῖς τὸν ἐρωτύλον; ῥά με μισεῖς;
ῥά γέ τοι σιμὸς καταφαίνομαι ἐγγύθεν ἦμεν,
νύμφα, καὶ προγένειος; ἀπάγξασθαί με ποησεῖς.
10    ἠνίδε τοι δέκα μᾶλα φέρω: τηνῶθε καθεῖλον,
μ᾽ ἐκέλευ καθελεῖν τύ: καὶ αὔριον ἄλλά τοι οἰσῶ.

¡Oh encantadora Amarilis, ¿por qué no me llamas ya, a mí, tu enamorado, dignándote a mirarme en esta cueva; ¿Acaso me odias? ¿Acaso te parezco, de cerca, ser de nariz chata y barbudo, ninfa? Harás que me ahorque. Mira aquí: diez manzanas te traigo: de allí las cogí, de donde me ordenaste cogerlas tú; y mañana otras te traeré.

θᾶσαι μὰν θυμαλγὲς ἐμὸν ἄχος: αἴθε γενοίμαν
βομβεῦσα μέλισσα καὶ ἐς τεὸν ἄντρον ἱκοίμαν
τὸν κισσὸν διαδὺς καὶ τὰν πτέριν, τὺ πυκάσδῃ.
νῦν ἔγνων τὸν ῎Ερωτα: βαρὺς θεός: ῥα λεαίνας
μαζὸν ἐθήλαζε, δρυμῷ τέ νιν ἔτρεφε μάτηρ,
ὅς με κατασμύχων καὶ ἐς ὀστίον ἄχρις ἰάπτει.

Contempla la pena que atormenta mi ánimo: ¡Ojalá me convirtiera en la abeja que zumba y pudiese llegar a tu cueva atravesando la hiedra y el helecho con que te envuelves! Ahora he conocido a Eros: dios imponente; ciertamente mamó del pecho de una leona y su madre lo alimentó en el bosque, (a Eros) que abrasándome lentamente se hunde en la médula hasta el fondo.

τὸ καλὸν ποθορεῦσα, τὸ πᾶν λίθος: κυάνοφρυ
νύμφα, πρόσπτυξαί με τὸν αἰπόλον, ὥς τυ φιλάσω.
20 ἔστι καὶ ἐν κενεοῖσι φιλάμασιν ἁδέα τέρψις.
τὸν στέφανον τῖλαί με κατ᾽ αὐτίκα λεπτὰ ποησεῖς,
τόν τοι ἐγὼν ᾿Αμαρυλλὶ φίλα κισσοῖο φυλάσσω
ἀμπλέξας καλύκεσσι καὶ εὐόδμοισι σελίνοις.–

¡Oh tú que miras con gracia, en todo piedra!; ¡oh ninfa de sombrías cejas!, abrázame a mí, al cabrero, para que te pueda besar. Hay también en besos sin esperanza un dulce placer. Harás que ahora mismo rompa en pedazos la corona, (la corona) de hiedra, Amarilis amada, que yo mismo guardo para ti, habiéndola trenzado con capullos de rosas y apio aromático.

῎Ωμοι ἐγώ, τί πάθω; τί δύσσοος; οὐχ ὑπακούεις;–
25    τὰν βαίταν ἀποδὺς ἐς κύματα τηνῶ ἁλεῦμαι,
ὧπερ τὼς θύννως σκοπιάζεται ῎Ολπις γριπεύς:
καἴκα δἠποθάνω, τό γε μὰν τεὸν ἁδὺ τέτυκται.

¡Ay de mí!, ¿Qué sufriré? ¿Qué, sin salvación? ¿No respondes? Sacándome la zamarra saltaré a las olas desde allí, donde Olpis el pescador acecha los atunes; y si por ventura muero, eso al menos resulta grato para ti.

ἔγνων πρᾶν, ὅκα μευ μεμναμένω, εἰ φιλέεις με,
οὐδὲ τὸ τηλέφιλον ποτεμάξατο, τὸ πλατάγημα,
30 ἀλλ᾽ αὔτως ἁπαλῷ ποτὶ πάχεος ἐξεμαράνθη.
εἶπε καὶ ἀγροιῶτις ἀλαθέα κοσκινόμαντις,
πρᾶν ποιολογεῦσα Παραιβάτις, οὕνεκ᾽ ἐγὼ μὲν
τὶν ὅλος ἔγκειμαι, τὺ δέ μευ λόγον οὐδένα ποιῇ.

(Lo) supe antes, cuando pensando si me amabas, ni la flor del amor distante me adhirió una palmada, sino que al momento se marchitó en la parte lisa de mi brazo. Dijo también la verdad la mujer del campo que adivina con el cedazo, la que recogía maíz en gavillas, Parebatis: que yo estoy atrapado entero en ti, pero tú no haces ningún caso de mí.

μάν τοι λευκὰν διδυματόκον αἶγα φυλάσσω,
35 τάν με καὶ Μέρμνωνος ἐριθακὶς μελανόχρως
αἰτεῖ, καὶ δωσῶ οἱ, ἐπεὶ τύ μοι ἐνδιαθρύπτῃ.
῞Αλλεται ὀφθαλμός μευ δεξιός: ῥά γ᾽ ἰδησῶ
αὐτάν; ᾀσεῦμαι ποτὶ τὰν πίτυν ὧδ᾽ ἀποκλινθείς,
καί κέ μ᾽ ἴσως ποτίδοι, ἐπεὶ οὐκ ἀδαμαντίνα ἐστίν.

Además, guardo para ti una blanca cabra que ha parido dos crías, que me pide también la sirvienta de Mermnón, la de piel oscura, y se la daré, puesto que tú te haces la dura conmigo. Me tiembla el ojo derecho: ¿acaso la veré? Voy a cantar reclinándome en este pino de aquí, y acaso mire hacia mí, pues no es de duro acero.

40    ῾Ιππομένης ὅκα δὴ τὰν παρθένον ἤθελε γᾶμαι,
μᾶλ᾽ ἐν χερσὶν ἑλὼν δρόμον ἄνυεν: δ᾽ ᾿Αταλάντα
ὡς ἴδεν, ὡς ἐμάνη, ὡς ἐς βαθὺν ἅλατ᾽ ἔρωτα.
τὰν ἀγέλαν χὡ μάντις ἀπ᾽ ῎Οθρυος ἆγε Μελάμπους
ἐς Πύλον: δὲ Βίαντος ἐν ἀγκοίναισιν ἐκλίνθη,
45 μάτηρ χαρίεσσα περίφρονος ᾿Αλφεσιβοίης.

Hipomenes, cuando quería desposar a la doncella, cogiendo manzanas en sus manos  apresuraba la carrera; y Atalanta, cuando (las) vio, ¡cómo enloqueció!, ¡cómo quedó atrapada en un profundo amor!. Y el rebaño, el adivino Melampo (lo) llevó desde Otris a Pilos; y ella (Pero) en los brazos de Biante se recostó, la agraciada madre de la prudente Alfesibea.

τὰν δὲ καλὰν Κυθέρειαν ἐν ὤρεσι μῆλα νομεύων
οὐχ οὑτῶς ὥδωνις ἐπὶ πλέον ἄγαγε λύσσας,
ὥστ᾽ οὐδὲ φθίμενόν νιν ἄτερ μαζοῖο τίθητι;
ζαλωτὸς μὲν ἐμὶν τὸν ἄτροπον ὕπνον ἰαύων
50 ᾿Ενδυμίων, ζαλῶ δὲ φίλα γύναι ᾿Ιασίωνα,
ὃς τοσσῆν᾽ ἐκύρησεν, ὅσ᾽ οὐ πευσεῖσθε βέβαλοι.

Y a la hermosa Citerea, ¿mientras apacentaba sus rebaños en las montañas, no la arrastró Adonis a tal punto de desenfreno que, ni ya muerto, lo pone lejos de su pecho?. Envidiable para mí (es) Endimión, que duerme el sueño eterno, y envidio, mujer amada, a Yasión, quien alcanzó tanto cuanto nunca sabréis (vosotros), profanos.

᾿Αλγέω τὰν κεφαλάν, τὶν δ᾽ οὐ μέλει. οὐκέτ᾽ ἀείδω,
κεισεῦμαι δὲ πεσών, καὶ τοὶ λύκοι ὧδέ μ᾽ ἔδονται.
ὡς μέλι τοι γλυκὺ τοῦτο κατὰ βρόχθοιο γένοιτο.

Siento dolor en la cabeza, y a ti no te importa. Ya no canto: dejándome caer me tumbaré y los lobos así me comerán. ¡Que eso te resulte dulce como miel en la garganta!

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