Herodas. Mimo VI – Las comadres (y el consolador)

Herodas (Ἡρώδας – s III a.C.)

Mimo VI. El texto presenta diferencias en

ΚΟΡΙΤΤΩκάθησο, Μητ̣ροῖ. τῆι γυναικὶ θὲς δίφρον

ἀνασταθ̣εῖ̣σ̣α̣· πάντα δεῖ με προστάσσειν

αὐτήν· σὺ̣ δ’ οὐδὲν ἄν, τάλαινα, ποιήσαις

αὐτὴ ἀπὸ σαυτῆς· μᾶ, λίθος τις, οὐ δούλη

5 ἐν τῆι οἰκίηι ‹κ›εῖσ’· ἀλλὰ τἄλφιτ‘ ἢν μετρέω

τὰ κρίμνἀμ̣ιθρεῖς, κἢ‹ν› τοσοῦτ’ ἀποστάξηι

τὴν ἠμέ[ρ]η̣ν ὄλην σε τονθορύζουσαν

καὶ πρημο̣ν̣ῶσαν οὐ φέρουσιν οἰ τοῖχοι.

CORITO (a Metró:) Siéntate, Metró. (A la esclava:) (Tú), levantándote, pon un asiento a la mujer. (A Metró:) es preciso que yo se lo ordene todo. (A la esclava:) Tú, desgraciada, tú no harías nada (que saliera) de ti misma. ¡Madre mía! ¡(Como) una piedra, no una esclava te estás en la casa! Pero si mido la cebada, cuentas los granos, y si se escapa un tanto así, a ti, refunfuñando y encendida de rabia el día entero no te soportan ni las paredes.

νῦν αὐτὸν ἐ̣κμάσσεις τε καὶ ποεῖς λαμπρόν

10  ὄτ’ ἐστὶ χρ[εί]η̣, ληιστρί; θῦέ μοι ταύτηι

ἐπεί σ’ ἔγευ̣σ̣’ ἂν τῶν ἐμῶν ἐγὼ χειρέων.

¿Ahora le quitas el polvo y le sacas brillo, cuando (menos) es necesario, ladrona? Dale a ella las gracias pues, por mí, yo te habría dado a probar mis manos.

ΜΗΤΡΩ –  φίλη Κοριττοῖ, ταὔτ’ ἐ̣μο̣ὶ ζυγὸν τρίβεις·

κἠγὼ ἐπιβρύχουσα ἠ̣μέρην τε καὶ νύκτα

κύων ὐλακτέω τῆι[ς] ἀνωνύμοις ταύτηις.

METRÓ Querida Corito, cargas el mismo yugo que yo: también yo, gruñendo día y noche ladro como un perro a estas innombrables.

15  ἀλλ’ οὔνεκεν πρ̣ός σ’ ἦ̣λ̣[θ]ον ‑ KO. ἐκποδὼν ἦμιν

φθείρεσθε, νώβυστρα, ὦτ̣[α] μοῦνον καὶ γλάσσαι

τὰ δ’ ἄλλ’ ἐορτή ‑ MH. λίσσομα[ί ς]ε̣, μὴ ψεύσηι,

φίλη Κοριττοῖ, τίς κοτ‘ ἦν ὄ σοι ράψας

τὸν κόκκινον βαυβῶνα; ΚΟ. κοῦ δ’ ὀρώρηκας,

20  Μητροῖ, σὺ κεῖνον; ΜΗ. Νοσσὶς ε[ἶ]χεν ἡρίννης

τριτημέρηι νιν· μᾶ, κ̣αλόν τι δώρημα.

Pero, por lo que he venido a tu casa… CORITO (A las esclavas:) Desapareced, lejos de nosotras, νώβυστρα (?), solo oídos y lengua, y lo demás fiesta. METRÓ. Te lo suplico, no me engañes, querida Corito, ¿quién era el que te ha zurcido el consolador rojo? CORITO. ¿Donde lo has visto tú, Metró, ese? METRÓ. Nóside, la de Erinna, lo tenía hace tres días (antesdeayer); ¡madre mía, ¡menudo regalo!.

ΚΟ. Νοσσίς; κόθεν λαβοῦσα; ΜΗ. διαβαλεῖς ἤν σοι

εἴπω; ΚΟ. μὰ τούτους τοὺς γλυκέας, φίλη Μητροῖ,

ἐκ τοῦ Κοριττοῦς στόματος οὐδεὶς μὴ ἀκούσηι

25 ὄσ’ ἂν σὺ λέξηις. ΜΗ. ἠ Βιτᾶδος Εὐβούλη

ἔδωκεν αὐτῆι καὶ εἶπε μηδέν’ αἰσθέσθαι.

CORITO. ¿Nóside? ¿De dónde lo ha sacado?. METRÓ. ¿(Lo) divulgarás si te lo digo? CORITO ¡Por estos ojitos! Querida Metró, de la boca de Corito nadie oirá cuanto tú digas. METRÓ. Eubule, la de Bitade, se lo dio y dijo que nadie se enterase

ΚΟ. γυναῖκες. αὔτη μ’ ἠ γυνή κοτἐκτρίψει.

ἐγὼ μὲν αὐτὴν λιπαρεῦσαν ἠιδέσθην

κἤδωκα, Μητροῖ, πρόσθεν ἢ αὐτὴ χρήσασθαι·

30 ἢ δ’ ὤ‹ς›περ εὔρημ’ ἀρπάσα‹σα› δωρεῖται

καὶ τῆισι μὴ δεῖ. χαιρέτω φίλη πολλά

ἐοῦσα τοίη, κἠτέρην τιν’ ἀντ’ ἠμέων

φίλην ἀθρείτω. τἀμὰ Νοσσίδι χρῆσαι

τῆι μὴ δοκέω ‑ μέζον μὲν ἢ δίκη γρύζω,

35  λάθοιμι δ’, Ἀδρήστεια ‑ χιλίων εὔντων

ἔνα οὐκ ἂν ὄστις σαπρός ἐστι προσδώσω.

CORITO. ¡Mujeres! Esa mujer algún día acabará conmigo. Yo, como insistía tanto, me dio pena y, Metró, se lo di antes de usarlo yo misma; y ella, quedándoselo como si se lo hubiese encontrado, lo regala a quienes no debe. ¡Que lo pase muy bien, una amiga que es así, y que vaya a ver a alguna otra amiga en vez de a mí! A Nóside, prestarle mis cosas, creo que, -despotrico más de lo que es justo, ojalá te pase desapercibido, oh Adrastea- aun teniendo mil, no le dejaré ni uno solo, ni cualquiera que esté para tirar.

ΜΗ. μὴ δή, Κοριττοῖ, τὴν χολὴν ἐπὶ ρινός

ἔχ’ εὐθύς, ἤν τι ρῆμα μὴ σοφὸν πεύθηι.

γυναικός ἐστι κρηγύης φέρειν πάντα.

No tengas tan pronto la bilis sobre la nariz, Corito, si te enteras de alguna tonta habladuría. Es propio de una mujer honesta soportarlo todo.

40 ἐγὼ δὲ τούτων αἰτίη λαλεῦσ’ εἰμι

πόλλ’, ἀ‹λλὰ› τήν μευ γλάσσαν ἐκτεμεῖν δεῖται.

ἐκεῖνο δ’ οὖ σοι καὶ μάλιστ’ ἐπεμνήσθην,

τίς ἔστ’ ὀ ράψας αὐτόν; εἰ φιλεῖς μ’, εἶπον.

Yo, al hablar más de la cuenta, soy la culpable de eso, pero (es que) habría que cortarme la lengua. Y aquello de lo que te hacía mención, lo importante, ¿quién es el que lo zurció? Si me amas, dímelo.

τί μ’ ἐνβλέπεις γελῶσα; νῦν ὀρώρηκας

45 Μητρο̣ῦν τὸ πρῶτον; ἢ τί τἀβρά σοι ταῦτα;

ἐνεύχομαι, Κοριττί, μή μ’ ἐπιψεύσηι,

42 ἀλλ’ εἰπὲ τὸν ράψαντα.

¿Por qué me miras fijamente riéndote? ¿Ves a Metró ahora por primera vez? ¿Por qué esos mohines tuyos? Va, dime el zurcidor.

42 …………………………..ΚΟ. μᾶ, τί μοι ἐνεύχηι;

Κέρδων ἔραψε. ‹ΜΗ.› κοῖος, εἰπέ μοι, Κέρδων;

δύ’ εἰσὶ γὰρ Κέρδωνες· εἶς μὲν ὀ γλαυκός

50 ὀ Μυρταλίνης τῆς Κυλαιθίδος γείτων,

ἀλλ’ οὖτος οὐδ’ ἂν πλῆκτρον ἐς λύρην ράψαι·

ὀ δ’ ἔτερος ἐγγὺς τῆς συνοικίης οἰκέων

τῆς Ἐρμοδώρου τὴν πλατεῖαν ἐκβάντι,

ἦν μέν κοτ’ ἦν τις, ἀλλὰ νῦν γεγήρακε·

CORITO ¡Madre de Dios! ¡lo que me pides! Cerdón lo cosió. METRÓ. ¿Qué Cerdón?, dime, pues hay dos Cerdones; uno el de ojos claros, el vecino de Mirtalina, la de Clétide, pero ese no cosería ni un plectro en una lira; y el otro, que habita cerca del barrio de Hermodoro al salir de la avenida, en otro tiempo era, era alguien, pero ahora ya está viejo;

55 τούτωι̣ Κ̣υ̣λ̣αιθὶς ἠ μακαρῖτις ἐχρῆτο ‑

μνησθεῖεν αὐτῆς οἴτινες προσήκουσι.

De este se aprovechaba Cilécide, la pobre. Ojalá se acuerden de ella sus allegados.

ΚΟ. οὐδέτερος αὐτῶν ἐστιν, ὠς λέγεις, Μητροῖ·

ἀλλ’ οὖτος οὐκ οἶδ’ ἢ ‹’χ› Χίου τις ἢ ‘ρυθρέων

ἤκει, φαλακρ̣ό̣ς, μικκός· αὐτὸ ἐρεῖς εἶναι

60 Πρηξῖνον, ο̣ὐ̣δ’ ἂν σῦκον εἰκάσαι σύκωι

ἔχοις ἂν [οὔτ]ω̣· πλὴν ἐπὴν λαλῆι, γνώσηι

Κέρδων ὀτεύνεκ’ ἐστὶ καὶ οὐχὶ Πρηξῖνος.

No es ni uno ni otro de esos que dices, Metró; sino que este viene no sé si de Quíos o de Eritrea, calvo, pequeño; dirás que es lo mismo que Práxino, y no podrías igualar tanto un higo a otro higo; pero en cuanto empiece a hablar, sabrás que es Cerdón y no Práxino.

κατ’ οἰκίην δ’ ἐργάζετ’ ἐνπολέων λάθρη,

τοὺς γὰρ τελώνας πᾶσα νῦν θύρη φρίσσει.

Trabaja en su casa, vendiendo a escondidas, pues ahora toda puerta se estremece ante los recaudadores de impuestos.

65 ἀλλ’ ἔργα, κο̣ῖ̣ ἐ̣στ’ ἔργα· τῆς Ἀθηναίης

αὐτῆς ὀρῆ̣ν̣ τ̣ὰ̣σ̣ χ̣ε̣ῖ̣ρας, οὐχὶ Κέρδωνος,

δόξεις. ἐ[γὼ] μ̣ὲν ‑ δύο γὰρ ἦλθ’ ἔχων, Μητροῖ ‑

ἰδοῦσ’ ἄμ’ ἰδ̣μ̣ῆι τὤμματ’ ἐξεκύμηνα·

τὰ βαλλίοὔτως ἄνδρες οὐχὶ ποιεῦσι

70‑ αὐταὶ γάρ εἰμενὀρθά· κοὐ μόνον τοῦτο,

ἀλλ’ ἠ μαλακότ̣ης ὔπνος, οἰ δ’ ἰμαντίσκοι

ἔρι‘, οὐκ ἰμά̣ν̣[τες]. εὐνοέστερον σκυτέα

γυναικ[ὶ] διφῶσἄλλον οὐκ ἀνευρ[ή]σ̣[εις.

Pero sus piezas, ¡vaya piezas son! De la propia Atenea te parecerá ver las manos, no de Cerdón. Y yo – pues vino con dos (consoladores), Metró, – al verlos se me salían los ojos a la vez ἰδ̣μ̣ῆι (?); los hombres no ponen sus falos -estamos solas- así de tiesos; y no solo eso, sino que su suavidad es un sueño y las tiras son de lana, no de cuero; talabartero más bien dispuesto para una mujer, por mucho que busques, no encontrarás.

ΜΗ. κῶς οὖν ἀφῆκας τὸν ἔτερον; ‹ΚΟ.› τ[ί] δ’ οὐ, Μητροῖ,

75  ἔπρηξα; κοίην δ’ οὐ προσήγαγ[ο]ν πειθοῦν

αὐτῶι; φιλεῦσα, τὸ φαλακρὸν κ[α]τ̣αψῶσα,

γλυκὺν πιεῖν ἐγχεῦσα, ταταλίζ̣[ο]υσα,

τὸ σῶμα μοῦνον οὐχὶ δοῦσα χρ̣ήσασθαι.

METRÓ ¿Y cómo dejaste escapar el otro. CORITO. ¿Qué no hice, Metró? ¿Qué medio de persuasión no le puse delante?. Besándole, acariciándole la calva, sirviéndole de beber un vino dulce, haciéndole mimos… solo no dándole mi cuerpo para que lo disfrutase.

ΜΗ. λλ’ εἴ σε καὶ τοῦτ’ ἠξίωσ‘, ἔδει δοῦ[ν]αι.

Pero si te lo hubiese pedido, había que darlo.

80 ΚΟ. ἔδει γάρ· ἀλλ’ ἄκαιρον οὐ πρέποντ’ εἶναι·

ἤληθεν ἠ Βιτᾶδος ἐν μέσω̣ι ‹Εὐ›βούλη·

αὔτη γὰρ ἠμέων ἠμέρην τε κα[ὶ] νύκτα

τρίβουσα τὸν ὄνον σκωρίην πεποίηκεν,

ὄκως τὸν ωὐτῆς μὴ τετρωβόλου̣ κόψηι.

CORITO. Pues sí, había… pero no convenía que fuese en un momento inoportuno: estaba moliendo en medio Eubule, la de Bítade; pues esa, gastando nuestra piedra de molino día y noche, ha dejado un desecho, para no pulir la suya por cuatro óbolos.

85 ΜΗ. κῶς δ’ οὖτος εὖρε πρός σε τὴν ὀδ[ὸ]ν̣ ταύτην,

φίλη Κοριττοῖ; μηδὲ τοῦτό με ψεύσηι.

METRÓ. Y ¿cómo encontró aquel este camino a tu casa, querida Corito? Y tampoco me engañes en esto.

ΚΟ. ἔπεμψεν αὐτὸν Ἀρτεμεὶς ἠ Κανδᾶδο̣σ̣

τοῦ βυρσοδέψεω τὴν στέγην σημήν̣ασα.

CORITO. Lo envió Artemís, la de Candas el curtidor, dándole las señas de mi casa.

ΜΗ. α̣ἰεὶ μὲν Ἀρτεμείς τι καινὸν εὐρίσ̣[κ]ει,

90  πρόσω πιεῦσα τὴν προκυκλίην θα…ν.

ἀλλ’ οὖν γ’ ὄτ’ οὐχὶ τοὺς δύ’ εἶχες ἐκλῦσαι

ἔδει πυθέσθ̣αι τὸν ἔτερον τίσ̣ ἠ ἐκδοῦσα.

Artemís siempre encuentra algo nuevo, bebiendo antes que nadie el vino recién exprimido (?). Pero, cuando no conseguiste que soltase los dos, había que enterarse de quién era la que había encargado el otro.

ΚΟ. ἐλιπάρεον, ὀ δ’ ὤ[μ]ν̣υ̣ε οὐκ ἂν εἰπεῖν μοι·

† ταύτηι γὰρ καὶ ἠγάπησεν Μητροῖ.†

CORITO. Yo insistía, pero el juraba que no me lo diría; †…†

95 ΜΗ.› λέγεις ὀδόν μοι· νῦν πρὸς Ἀρτ̣εμεῖν εἶμι,

ὄκως ὀ Κέ̣ρ̣δ̣ω̣ν ὄστις ἐστὶν εἰδ[ή]σω.

METRÓ. Me estás diciendo el camino; ahora voy a casa de Artemís, para informarme de quién es el tal Cerdón.

ὐγίαινέ μο̣[ι, Κοριτ]τί. λαιμᾶι τ[ις], κὤρη

ἠμῖ[ν] ἀφ[……] ἐστί. ΚΟ. τὴν θύρην κλεῖσον,

αὔτ[η ς]ύ, .[..]..οπῶλι, κἀξαμίθρησαι

100 αἰ ἀλε̣κτο̣[ρῖ]δες εἰ [ς]όαι εἰσί, τῶν τὲ αἰρέων

αὐτῆισ[……]ν· οὐ γὰρ ἀλλὰ πορθεῦ[ς]ι̣

ὠρν[ι]θ̣ο̣[κ]λ̣έ̣[π]τ̣αι, κἢν τρέφη̣ι τισ̣ ἐν κόλπωι.

Salud, Corito. Alguien pasa hambre, y es hora … CORITO. (A la esclava:) Cierra la puerta, tú, la …, y cuenta las gallinas, si están a salvo…

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