Anacreonte – Anacreónticas

Anacreonte – Anacreónticas (Ἀνακρέων ὁ Τήϊος; ca 582 – ca 485 a.C.)

Lírica griega arcaica

Se conoce con el nombre moderno de «Anacreónticas» una colección de sesenta poemas anónimos de época imperial y tardoantigua que imitan  la obra del poeta lírico Anacreonte, que vivió en el siglo V a. C. A juzgar por sus características de lengua, métrica y prosodia, la mayor parte de los poemas parece haber sido escrita entre los siglos II y VI d.C.

VI.- Στέφος πλέκων ποτ’ εὗρον  /   ἐν τοῖς ῥόδοις Ἔρωτα,
καῖ τῶν πτερῶν κατασχών  /  ἐβάπτισ’ εἰς τὸν οἶνον,
λαβὼν δ’ἔπιον αὐτόν.  /  καὶ νῦν ἔσω μελῶν μου
πτεροῖσι γαργαλίζει

VI.- Tejiendo una corona en cierta ocasión, encontré entre las rosas a Eros, / y agarrándolo de las alas lo sumergí en vino, / y  tomándolo me lo bebía. Y ahora, dentro de mis miembros, / me hace cosquillas con sus alas.

VII.- Λέγουσιν αἱ γυναῖκες,  /  » Ἀνάκρεον, γέρων εἶ.
λαβὼν ἔσοπτρον ἄθρει  /  κόμας μὲν οὐκέτ’ οὔσας,
ψιλὸν δέ σευ μέτωπον.»  /  ἐγὼ δὲ τὰς κόμας μέν,
εἰτ’ εἰσιν εἴτ’ ἀπῆλθον,  /  οὐκ οἶδα. τοῦτο οἶδα,
ὡς τῷ γέροντι μᾶλλον  /  πρέπει τὸ τερπνὰ παίζειν,
ὅσῳ πέλας τὰ Μοίρης.

VII.- Dicen las mujeres: «Anacreonte, eres viejo. Tomando un espejo mira tus cabellos, que ya no existen, y tu frente, calva». Yo mis cabellos, si están o se fueron, no sé. Esto sé, que al anciano más le conviene el entregarse a los placeres cuanto más cerca (está) lo de Moira.

VIII .- Οὔ μοι μέλει τὰ Γύγεω  / τοῦ Σαρδίων ἄνακτος,
οὐδ᾽ εἷλέ πώ με ζῆλος, / οὐδὲ φθονῶ τυράννοις.
ἐμοὶ μέλει μύροισιν / καταβρέχειν ὑπήνην,
ἐμοὶ μέλει ῥόδοισιν / καταστέφειν κάρηνα·
τὸ σήμερον μέλει μοι, / τὸ δ᾽ αὔριον τίς οἶδεν;
ὡς οὖν ἔτ᾽ εὔδι᾽ ἔστιν, / καὶ πῖνε καὶ κύβευε
καὶ σπένδε τῶι Λυαίωι, / μὴ νοῦσος ἤν τις ἔλθηι
λέγηι σε μηδὲ πίνειν.

VIII.- No me importan las cosas (riquezas) de Giges, el soberano de  Sardes, y aún no me ha dominado la envidia, ni siento celos de los tiranos. Me importa bañar mi barba en perfumes, Me importa coronar mi cabeza con rosas; el hoy me importa, el mañana, ¿quién lo conoce? Así, mientras el día es aún favorable, bebe y juega a los dados, y brinda en honor de Lieo (Dionisos), no sea que venga alguna enfermedad y te diga que tú ya no bebas.

XXI.– Ἡ γῆ μέλαινα πίνει, /  πίνει δένδρεα δ’αὐτήν
πίνει θάλασσ’ αὔρας,  /  ὁ δ’ἥλιος θάλασσαν,
τὸν δ’ἥλιον σελήνη.  /  τί μοι μάχεσθ’, ἐταῖροι,
καὐτῷ θέλοντι πίνειν;

XXI.- La tierra negra bebe, beben los árboles aquella (la tierra), bebe el mar las brisas, el sol al mar, y al sol la luna. ¿Por qué me atacáis, compañeros, a mí, queriendo también beber?

XXII.- Ἡ Ταντάλου ποτ’ ἔστη  /  λίθος Φρυγῶν ἐν ὄχθαις,
καὶ παῖς ποτ’ ὄρνις ἔπτη  /  Πανδίονος χελιδών.
ἐγὼ δ’ἔσοπτρον εἴην,  /  ὅπως ἀεί βλέπῃς με.
ἐγὼ χιτὼν γενοίμην,  /  ὄπως ἀεί φορῇς με.
ὕδωρ θέλω γενέσθαι,  /  ὅπως σε χρῶτα λούσω.
μῦρον, γύναι, γενοίμην,  /  ὅπως ἐγώ σ’ἀλείψω.
καὶ ταινίη δὲ μασθῶν  /  καὶ μάργαρον τραχήλῳ
καὶ σάνδαλον γενοίμην.   /  μόνον ποσὶν πάτει με.

XXII.- La hija de Tántalo (Níobe) en otro tiempo quedó plantada como piedra en las orillas de los frigios, y la hija de Pandión (Procne) en otro tiempo voló golondrina. Yo espejo sería, para que siempre me miraras, yo túnica me volvería, para que siempre me llevases, agua quiero llegar a ser, para lavarte la piel, perfume, mujer, me volvería, para ungirte yo, y cinta de (tus) pechos, y perla para (tu) cuello y sandalia me volvería. Tan solo a mí, con tus pies, písame.

XXIV.- Φύσις κέρατα ταύροις,  /  ὁπλὰς δ’ἔδωκεν ἴπποις,                                          ποδωκίην λαγωοῖς,  /  λέουσι χάσμ’ ὀδόντων,  / τοῖς ἰχθύσιν τὸ νηκτόν,
τοῖς ὀρνέοις πέτασθαι, /  τοῖς ἀνδράσιν φρόνημα.
γυναιξὶν οὐκέτ’ εἶχεν.   /  τί οὖν δίδωσι; κάλλος
ἀντ’ ἀσπίδων ἁπασῶν,   /   ἀντ’ ἐγχέων ἁπάντων.
νικᾷ δὲ καὶ σίδηρον   /  καὶ πῦρ καλὴ τις οὖσα.

XXIV.- La naturaleza dio cuernos a los toros, cascos a los caballos, pies veloces a las liebres, a los leones un abismo de dientes, a los peces el nadar, a las aves volar, a los varones la reflexión. Para las mujeres nada tenía ya. ¿Qué les da, pues? Belleza, en lugar de todos los escudos, en lugar de todas las espadas. Pues vence hasta al hierro y al fuego la que es hermosa.

Una buena edición en Clásicos Linceo:

Anacreónticas

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